La playa de la Albufereta es una playa semiurbana de no muy vastas dimensiones, unos 423 m de longitud, por unos 20 m de ancho. Se encuentra ubicada entre el centro de Alicante y la playa de San Juan, concretamente en el noroeste de la ciudad, entre la sierra Grossa y el tossal de Manises. El nombre de Albufereta coincide con el barrio que la acoge.
Estamos ante una coqueta playa de arena fina y dorada, con palmeras en su interior. Sus aguas limpias, generalmente tranquilas, se caracterizan por su bajo oleaje, al encontrarse protegida de los temporales y de los vientos impetuosos. Asimismo, en su interior se encuentra la desembocadura del barranco del Juncaret que recoge agua de la lluvia.
Sin lugar a dudas, la Albufereta pertenece a ese grupo de playas “familiares”, ideal para niños, ya que no nos cubre hasta después de habernos adentrado unos considerables metros; además cuenta con dos parques infantiles que harán las delicias de los más pequeños. Entre sus servicios destacan sus aseos, duchas y aparatos de gimnasia biosaludables. Para aquellos que quieran adentrarse en el mar por medios diferentes -al habitual de ir nadando-, existe la posibilidad de alquilar barcas con pedales o patinetes. Para los que no traigan de su casa, asiento y sombra se ofrece un alquiler de hamacas y sombrillas. Igualmente, se encuentra una zona gratuita, balizada y acotada dentro del agua que ofrece sillas y sombra para los más mayores. La seguridad en las aguas es velada por un grupo de socorristas. En medio de la arena se encuentra un quiosco que nos ofrece refresco y más de un tentempié; en el caso de que queramos comer algo más “gourmet”, no debemos dudar en dirigirnos al cercano “Club Náutico” o adentrarnos en el barrio de la Albufereta.
Se recomienda llegar desde el centro en tranvía a través de la línea 1, 3, 4 y bajarnos en la estación Isleta, de ahí continuaremos a pie unos metros por la avenida Condomina hasta arribar a la playa. En autobús, desde el centro podemos tomar la línea 21 y 22 y bajarnos en la parada Condomina 8, de ahí a nuestro destino hay unos 300 m.
En caso de ir en coche, puede que pasemos de largo y no apreciemos la playa a primera vista, ya que se encuentra por debajo de la carretera y un tanto escondida, seguro que esto para muchos constituirá un valor añadido a su encanto natural.
Si entramos por la parte sur del lugar, nos encontramos con un moderno paseo en bajada, hecho de materiales como mármol y granito, con sus barandillas metálicas, dotado de bancos para sentarse, papeleras, vegetación y arboleda. Dicho sitio nos crea una necesaria sensación de aislamiento con respecto a los bloques de pisos y la carretera casi siempre llena de coches que se encuentra poco más arriba. Este acceso resulta ideal para todos los públicos, ya que dispone de rampas suaves y cómodas para personas con movilidad reducida o para aquellos que van con carritos para niños, etc. Si tienes más prisa, puedes acortar la distancia a través de las escaleras que te conducen directamente a la arena.
A la zona norte podremos acceder por un camino de madera, en ella se ubica la parte más histórica de la playa. La ciudad en tiempos de dominación romana se asentaba a orillas de la Albufereta. Aquí alcanzamos a observar cómo ya la arena deja paso a las rocas y podremos recrearnos con hallazgos como canteras, o una cisterna que se utilizaba en aquel tiempo para guardar agua procedente de la lluvia o el río¸ en este punto merece la pena mojarse y notar la placentera sensación del agua caliente en nuestros cuerpos, que proporciona este sistema de baños milenario.
La historia habla de la importancia del puerto de la Albufereta, resulta evidente que su situación geográfica le resguardaba de vientos y temporales que permitía su fácil defensa en caso de batallas navales, además del comercio marítimo y la abundante pesca. Por su capacidad se utilizaba para naves de tamaño medio, tanto comerciales como militares. De ahí que los alicantinos hablen de las leyendas de los galeones hundidos a orillas de esta playa.
Por todo ello, podemos afirmar que la acogedora playa de la Albufereta cuenta con un significativo lugar en el pasado y presente de Alicante.